Producir ideas, ser escuchados, tomar en serio las intervenciones de los niños que nos rodean, estar atentos a sus interrupciones, son formas maravillosas de compartir, conocernos y validar sus ideas. Cuando somos pequeños y hacemos aportes empezamos a entrenar desde nuestros primeros años de vida la importancia de compartir nuestras ideas, ampliamos nuestro vocabulario, reforzamos nuestra autoestima y seguridad.