El movimiento físico hace que el cuerpo se mantenga alerta, estimula el desarrollo intelectual al poner en acción las ideas preconcebidas de los niños, aumentan su capacidad de resolver conflictos al realizar diferentes acciones como: correr, trepar, subir, bajar, pasar a través de, etc. El juego activo permite que el niño que adquiera una mejor lectura del mundo físico y genere relaciones sólidas con el mismo. Los niños mantienen una vida más saludable y se previene con esto la obesidad infantil.