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A continuación, compartiremos con ustedes los beneficios que la experiencia creadora aporta a la vida de los seres humanos, además de permitir la comunicación de nuestras emociones y sensibilidades a través de diferentes y novedosos lenguajes.
La inversión de tiempo en todas las ocasiones y de dinero en algunas, para que nuestros niños aprendan alguna actividad artística o entrenen algún deporte no es un gasto de estos; es una inversión que a lo largo de la vida de cada uno será representativa, retribuida y le permitirá al ser humano la potencialización y la mejora en las herramientas que empleara para tener un desarrollo más asertivo en su vida.
Realmente no invertimos para que los niños jueguen o entrenen; por medio de estas actividades le proporcionamos a los niños las vivencias que les permiten aprender a ser disciplinados, aprender a cuidar su cuerpo y su mente, escoger y ejecutar sus pensamientos fantásticos y creativos, aprender a trabajar en equipo y ser buenos compañeros, estas experiencias enseñan también el valor de la resiliencia y la perseverancia. Al no obtener de inmediato los resultados que pretenden, aprenden a lidiar con la frustración y la decepción, por el contrario, los alienta a trabajar más duro a no quedarse solo centrados en el discurso de sus habilidades. Si no a entender que una habilidad se puede convertir en su mayor fortaleza solo cuando se dedica el trabajo constante y disciplinado a explorarla y trabajar en fortalecerla.
Estas enseñanzas nos han abierto las puertas a entender que incluso en estos momentos tan coyunturales como los que vivimos hoy, las personas que han desarrollado alguna afinidad artística o deportiva en particular han podido sobrellevar y lidiar con el reto de estar en aislamiento y mantienen su cuerpo y mente enfocados en la producción de sus medios de comunicación (habilidades) ya sean artísticas, sonoras, plásticas, estéticas, visuales, corporales y de creatividad e invención; han mantenido una disciplina sana que les proporciona un medio adecuado para afrontar la realidad a la que nos enfrentamos.
Nuestra labor como padres es justamente el alentar y acompañar a nuestros pequeños en esta travesía de soñar con ser artistas o deportistas y lo único que debemos hacer es entender que mientras son pequeños depende enteramente de nosotros el proporcionarles los espacios de encuentro con las artes o el deporte, somos nosotros adultos el puente entre sus sueños, sus habilidades y sus metas, es nuestro aporte el ser constantes con sus clases, el ser responsables de sus espacios de creación, una vez el niño lo apropia y lo entiende como habito habremos logrado dejar un humano más sensible y un ciudadano más comprometido con el medio circundante que lo rodea.
La invitación es muy simple, sigamos estos cuatro pasos que garantizaran una adecuada aprehensión de cualquier hábito en nuestros pequeños:
Como última recomendación, involucremos en las tareas diarias a nuestros niños, nunca debemos hacer por ellos lo que ellos pueden hacer por sí mismos.
Disfrutemos este tiempo con actividades lúdicas, aunque sea en un corto espacio de tiempo, que diferente es ir a dormir después de haber jugado, compartido y enseñado algo nuevo y bueno a nuestros niños, que finalmente han demostrado ser los más valientes al afrontar esta situación.
No olvidemos que este nuevo reto se nos ha presentado a todos, la finalidad de este articulo es la invitación a cambiar nuestros hábitos, a pensarnos en una nueva forma de crecer en nuestra sociedad y en promover seres humanos más felices, responsables y conscientes del entorno en el que habitan.
POR: VIVIANA PARRA RODRIGUEZ
DIRECTORA DEL DEPARTAMENTO DE ARTE Y CULTURA
FUNDACIÓN GLOBAL GOODWILL – BUENA VOLUNTAD
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